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Habitarte

Depuración

Qué entendemos por depurar en Habitarte

Para nosotros, depurar es quitarle carga al cuerpo a través de hábitos: dormir mejor, tomar agua, sumar fibra, moverte y comer menos ultraprocesados. No es un protocolo ni un producto. Es acompañar, con gestos cotidianos, lo que el cuerpo ya hace.

Por Pamela Altamiranda, coach fisiológica · Revisado el

Dormitorio mínimo iluminado por el sol, con sábanas blancas y una mesa de madera con una planta.

La palabra depurar suele traer imágenes de preparados raros, días de sufrimiento o promesas grandes. Aquí la usamos de otra forma, mucho más cotidiana. Depurar es revisar qué le suma trabajo a tu cuerpo y qué lo alivia. Y después elegir, sin apuro, qué cambiar primero.

Un cuerpo que ya sabe ordenar

Piensa en un corte en la mano. Sin que hagas nada especial, con los días se cierra. Tu cuerpo repara, defiende y elimina lo que no usa, todo el tiempo. Desde la mirada depurativa que trabajamos, tiene sus propios caminos para hacerlo: el hígado, los riñones, los pulmones, la piel y el intestino.

Por eso no partimos de la idea de un cuerpo que hay que rescatar. Partimos de un cuerpo que trabaja, y que a veces trabaja con más carga de la que le conviene.

Cuando el cuerpo reacciona

Cuando te golpeas, la zona se pone roja, caliente e hinchada. En la tradición depurativa, esa reacción se entiende como parte de cómo el cuerpo se defiende y se repara, no como un error. Entenderlo cambia la mirada: reaccionar también es parte de cuidarse.

Esto no significa aguantar un malestar ni dejar un medicamento. Si tienes dolor, una inflamación que no cede o estás en tratamiento, lo que corresponde es hablarlo con tu profesional de salud.

Qué le suma carga al cuerpo

Según este criterio, rara vez el problema es que el cuerpo no sepa eliminar: le llega más de lo que puede ordenar. Y lo que comemos cada día es, para esta escuela, lo que más le pedimos.

En la práctica solemos ver que la carga no viene de una sola cosa. Se acumula: dormir poco, pasar el día en una silla, comer apurado, llenar la despensa de ultraprocesados, vivir con estrés sostenido. Cada hábito suma un poco, y juntos pesan.

Lo mismo pasa al revés. Ningún gesto aislado alcanza, pero varios gestos pequeños y sostenidos cambian el ambiente en el que tu cuerpo trabaja.

Los hábitos que le quitan carga

Cuando hablamos de depurar, hablamos de cosas como estas:

  • Dormir en un cuarto oscuro y con horarios parecidos.
  • Tomar agua a lo largo del día, prestando atención a tu sed.
  • Sumar fibra de verduras, frutas, legumbres y semillas.
  • Moverte todos los días, aunque sea caminar un rato.
  • Respirar con calma y ventilar los ambientes.
  • Comer menos ultraprocesados, sin culpa y sin listas de lo que no se come.
  • Volver a la cocina simple: verduras de estación, legumbres remojadas, caldos, hierbas y especias.
  • Hacer lugar al silencio, aunque sean unos minutos sin pantallas.

Nada de esto es espectacular. Justamente por eso se puede sostener, y lo que se sostiene es lo que termina quedándose.

Una habitación por vez

En el método trabajamos por fases. La segunda, Depurar fluidos, se ocupa del agua, las plantas, la respiración y el movimiento, sumados poco a poco. No se empieza por ahí: antes se observa cómo vives, para elegir por dónde conviene empezar.

Es como ordenar una casa. No se vacía todo el mismo día: se abre una ventana, se ordena un cuarto y se sigue.

Para seguir

Quizás te preguntes por qué no proponemos limpiezas intensivas. Lo explicamos en ¿necesito una limpieza para depurar mi cuerpo?. Y en las notas de depuración está todo lo que reunimos sobre este tema.

¿Cuál de estos hábitos te resulta hoy más fácil de sumar?

Preguntas frecuentes

¿Depurar quiere decir comer menos?

No. No se trabaja con restricciones ni con cantidades. Se trabaja con hábitos que le quitan trabajo extra al cuerpo, elegidos contigo y sumados uno por uno.

¿Hace falta algún producto para depurar?

No. Lo que proponemos se hace con lo que ya hay en tu casa y en tu día: sueño, agua, plantas, movimiento y respiración. Si alguien te indica un suplemento, eso se conversa con tu profesional de salud.

¿Por dónde empiezo?

Por observar. Antes de cambiar nada, mira cómo duermes, cuándo comes y cómo te sientes. Con esa información es más fácil elegir el primer hábito, el que hoy te resulte más posible.

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