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Habitarte

El método

Un proceso por fases, no una dieta

Habitarte trabaja en cuatro fases que se apoyan una en otra. Primero observas y después sumas agua, plantas, respiración y movimiento. Luego le das pausas a tu digestión y construyes una forma de comer que se queda contigo, a tu ritmo y con acompañamiento.

Por Pamela Altamiranda, coach fisiológica · Revisado el

Un comedor luminoso con mesa rústica de madera, sillas dispares y luz natural abundante.

Quizás ya empezaste más de un plan un lunes, con muchas ganas, y para el jueves pesaba demasiado. En la práctica solemos ver que no es falta de voluntad: cuesta sostener lo que pide cambiar todo a la vez.

Y la vida de hoy no ayuda. Se come frente a la pantalla, se duerme poco, los estantes están llenos de paquetes y el estrés se vuelve costumbre. Así es difícil escuchar lo que el cuerpo avisa.

El método de Habitarte va por otro camino: cambia hábitos uno por uno, en cuatro fases. Es como mudarse a una casa nueva. Primero la recorres, después abres las ventanas y ordenas una habitación por vez.

Parte de una idea simple: el cuerpo es un sistema que se ordena cuando se le dan condiciones. Alimentos reales y de estación, orgánicos cuando se puede y poco procesados. Y la sabiduría de las cocinas tradicionales: legumbres remojadas, caldos, fermentos caseros, hierbas, comer con luz de día y hacer pausas.

Las cuatro fases

La primera es Preparar el terreno. Antes de cambiar nada, observas cómo duermes, cuándo comes y qué sientes después. Con ese registro aparecen los primeros ajustes, pequeños y posibles.

La segunda es Depurar fluidos. Es el momento de abrir las ventanas: agua cuando aparece la sed, más plantas en el plato, respiración lenta y movimiento en el día. Se suman poco a poco, sin exigencias.

La tercera es Reposo digestivo. Se trata de darle pausas a tu digestión, con cenas más livianas o una jornada más liviana a la semana. Si tienes diabetes, estás embarazada, en lactancia o tomas medicación, esto se habla antes con tu profesional de salud.

La cuarta es Nutrir sin ensuciar. Aquí lo que fuiste aprendiendo se vuelve tu manera de comer. No hay alimentos buenos y malos: hay un criterio propio, construido con acompañamiento.

El ritmo de cada fase

Cada fase tiene un tiempo de referencia. Preparar el terreno lleva 3 días y Depurar fluidos, 8 días. El reposo digestivo se practica una jornada por semana y se sostiene en el tiempo. Nutrir sin ensuciar ocupa varios meses, con un seguimiento de 90 días.

Estos tiempos no son una cuenta regresiva ni una meta que cumplir. Son el ritmo con el que trabajamos en Habitarte, para que cada cambio se asiente antes del siguiente. Quedarte más en una fase, o volver a una anterior, también es parte del proceso.

Lo que no te damos es un plazo para sentirte de una manera determinada. Cada cuerpo tiene su historia, y prometer un resultado sería faltarte a la verdad.

Lo que incluye el proceso

Incluye un orden: saber qué toca ahora y qué puede esperar. Incluye herramientas simples para registrar lo que sientes y leerlo con calma. Y sobre todo incluye a alguien que te contesta: Pamela Altamiranda, coach fisiológica. Pamela mira tu caso como un todo, te ayuda a leer las señales de tu cuerpo y ordena contigo cada paso.

Puedes ver cómo es el acompañamiento y qué modalidades hay. También hay materiales para tu proceso, pensados para tener a mano en casa. [PENDIENTE: modalidad, frecuencia y canal del acompañamiento en cada fase]

Lo que compartimos sobre el cuerpo es criterio de la escuela fisiológica en la que se formó Pamela y experiencia de la práctica. Lo decimos así, sin presentarlo como algo comprobado.

Lo que no incluye

Habitarte no diagnostica ni indica protocolos, tratamientos ni medicación. No reemplaza la atención médica y no te pide dejar ningún medicamento: eso se decide siempre con quien te lo indicó.

Tampoco trabajamos con metas de peso, plazos prometidos ni listas de alimentos permitidos. Si algo de lo que sientes te preocupa, el primer paso es tu profesional de salud. El proceso se construye al lado de esa atención, nunca en su lugar.

Si quieres empezar por lo más simple, escuchar tu cuerpo es un buen primer paso.

¿Qué notas hoy en tu cuerpo que te gustaría entender mejor?

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia de un plan de comidas?

Aquí no hay un menú fijo ni una lista de alimentos que dejar. Se trabaja sobre hábitos, uno por uno y en fases, y cada cambio se elige contigo según tu vida y tu salud.

¿Tengo que hacer las cuatro fases en orden?

Están pensadas en ese orden, porque cada una se apoya en lo que dejó la anterior. Dentro de cada fase, el ritmo se ajusta a lo que tu vida y tu salud permiten.

¿Puedo hacer el proceso si tomo medicación o tengo diabetes?

Lo primero es hablarlo con tu profesional de salud. Algunas partes, como las pausas digestivas, no se empiezan sin su visto bueno. Habitarte trabaja sobre tus hábitos, al lado de tu tratamiento y nunca en su lugar.

¿Qué pasa si una semana no puedo sostener lo que empecé?

Pasa, y es parte del camino. No se vuelve a cero ni hay nada que compensar. Se retoma desde donde estás, y si hace falta, se vuelve un paso atrás para observar otra vez.

¿Voy a tener que pasar horas en la cocina?

No hace falta. Organizar la semana suele pesar más que cocinar mucho. Unas pocas preparaciones simples alcanzan para empezar.

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