Fase 2
Depurar fluidos
En esta fase abres las ventanas de tu casa. Durante 8 días sumas cuatro gestos cotidianos: agua cuando aparece la sed, más variedad de plantas, respiración lenta y movimiento. Sin preparados especiales, y un gesto a la vez.
Por Pamela Altamiranda, coach fisiológica · Revisado el

8 días
Pasas el día con la botella de agua sin abrir, el almuerzo se repite y la tarde transcurre en la silla. Esta segunda fase del método de Habitarte no te pide tomar nada especial: suma cuatro gestos simples a ese día. Una casa que estuvo cerrada necesita aire antes que muebles nuevos.
Para qué sirve esta fase
El objetivo es que el agua, las plantas, la respiración y el movimiento ocupen un lugar fijo en tu rutina. Depurar, para nosotros, es eso: darle a tu cuerpo condiciones cotidianas, no aplicarle un procedimiento.
En la práctica solemos ver que estos cuatro gestos, sostenidos, hacen más que cualquier cambio brusco. Y tienen una ventaja: caben en una vida con trabajo, familia y poco tiempo.
Ocho días para abrir las ventanas
Esta fase dura 8 días. Es un tramo corto, pensado para que los cuatro gestos entren en tu rutina sin apuro.
No hace falta sumarlos todos el primer día. Puedes empezar por uno y agregar otro cuando el primero ya no te cueste.
Lo que haces en estos días
Agua. Tener agua a mano y tomar cuando aparece la sed, sin esperar a que sea mucha. Si te gustan, las infusiones de hierbas también acompañan. La cantidad no es igual para todas las personas. Si tienes una enfermedad renal o cardíaca, tu profesional de salud te indica cuánta.
Plantas. Sumar variedad de verduras, frutas, legumbres y semillas a lo largo de la semana, de estación y orgánicas cuando se puede. Un juego útil es contar cuántas plantas distintas comes en un día, sin meta que cumplir. Desde la mirada fisiológica que trabajamos, las plantas son alimento para las bacterias del intestino. Las cocinas tradicionales suman ideas: legumbres remojadas, semillas y fermentos caseros.
Respiración. Frente a la pantalla, con un correo esperando respuesta, la respiración se acorta casi sin notarlo. Unos minutos al día para respirar lento por la nariz, con una ventana abierta si puedes. Esa pausa, en nuestra experiencia, ayuda a bajar el ritmo del día.
Movimiento. El cuerpo está hecho para moverse a lo largo del día, no solo durante una hora de gimnasio. Cortar los ratos largos en la silla con unos pasos ya cuenta. Y buscar una actividad que disfrutes ayuda a sostenerla.
Lo que suele aparecer
No hay nada que tengas que sentir. Algunas personas cuentan que empiezan a notar la sed antes, o que una caminata corta les cambia la tarde. Otras tardan más en notar algo, y está bien.
Si al sumar agua, plantas o movimiento aparece una molestia digestiva u otro malestar que te preocupa, no es algo que haya que aguantar. Baja el ritmo y consúltalo con tu profesional de salud.
Cómo sigues
Cuando estos gestos ya forman parte de tus días, llega Reposo digestivo. Allí el foco pasa a las pausas: dejar que la digestión descanse entre una comida y otra.
Lo que anotaste en Preparar el terreno sigue sirviendo. Volver a mirarlo te ayuda a ver qué cambió y qué todavía pide tiempo.
¿Cuál de los cuatro gestos te resulta más fácil de sumar mañana?
Preguntas frecuentes
¿Depurar quiere decir tomar algún preparado especial?
No. En Habitarte, depurar es sumar gestos cotidianos: agua, plantas, respiración y movimiento. No se indican preparados, productos ni tratamientos.
¿Cuánta agua tengo que tomar?
Preferimos no darte un número, porque la necesidad cambia con cada persona, el clima y la actividad. La idea es tener agua a mano y atender la sed. Si tienes una enfermedad renal o cardíaca, tu profesional de salud te indica cuánta.
¿Y si no me gusta hacer ejercicio?
No hace falta un gimnasio. Caminar, subir escaleras, bailar en casa o estirarte entre tareas también es movimiento. Lo que se sostiene es lo que disfrutas.