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Habitarte

Fase 3

Reposo digestivo

En esta fase le das pausas a tu digestión. Dejas espacio entre comidas, cenas más liviano y, si tu salud lo permite, sumas una jornada más liviana por semana. Con diabetes, embarazo, lactancia o medicación, lo hablas primero con tu profesional de salud.

Por Pamela Altamiranda, coach fisiológica · Revisado el

Mesada de cocina iluminada por el sol con una tetera y una pava, sin nada mas.

Una jornada por semana

Un café a media mañana, algo dulce a la tarde, un bocado mientras cocinas. Hay días en que la cocina casi no descansa. Esta tercera fase del método de Habitarte trabaja justamente eso: darle pausas a tu digestión, dentro de lo que tu salud permite.

Para qué sirve esta fase

El objetivo es que tu digestión tenga momentos de descanso a lo largo del día y de la semana. En la práctica solemos ver que comer a toda hora, o cenar tarde y abundante, deja muy poca pausa entre una comida y otra.

El ritmo de hoy empuja a eso: picotear frente a la pantalla, llegar tarde a casa y cenar lo que haya. En muchas cocinas tradicionales, en cambio, la cena era simple y tibia, como un caldo o una sopa.

Reposo no quiere decir no comer. Quiere decir ordenar los tiempos y elegir comidas más simples en algunos momentos.

Un ritmo semanal que se queda

Esta fase se practica una jornada por semana y se sostiene en el tiempo. No es un desafío de unos días que después se deja: es un ritmo, como el día en que ventilas la casa.

Las pausas diarias, como la cena más liviana, pueden acompañarte todos los días. La jornada más liviana, una vez por semana.

Lo que haces

Empiezas por lo más simple: dejar un espacio claro entre comidas, sin picotear de forma constante. Después, cenar más liviano y un poco antes de irte a dormir.

Cuando eso ya es parte de tu rutina, puedes sumar una jornada por semana más liviana, con comidas simples y suficientes. Pamela Altamiranda, coach fisiológica, arma contigo esa jornada con alimentos reales y de estación. Escucha cómo responde tu cuerpo y ajusta según tu caso.

Si tienes diabetes, estás embarazada o en lactancia, o tomas medicación, habla primero con tu profesional de salud. Cambiar horarios o cantidades puede afectar tu tratamiento. Si tu relación con la comida pasó por restricciones que te hicieron daño, también conviene hablarlo antes con un profesional.

Lo que suele aparecer

No hay una sensación esperada. Hay personas que cuentan que duermen con menos pesadez después de una cena más liviana. Otras dicen que empiezan a distinguir el hambre de la costumbre.

Al principio también puede costar, y eso no significa que lo estés haciendo mal. Si sientes mareo, debilidad, mucha hambre o cualquier malestar, no sigas: come y consúltalo con tu profesional de salud.

Cómo sigues

Las pausas no terminan cuando empieza Nutrir sin ensuciar. Siguen ahí, como parte de una forma de comer que ya es tuya.

Lo mismo pasa con el agua, las plantas y el movimiento que sumaste en Depurar fluidos. Cada fase deja algo que se queda en la siguiente.

¿En qué momento del día sientes que tu digestión pide un descanso?

Preguntas frecuentes

¿Reposo digestivo es lo mismo que dejar de comer?

No. Se trata de ordenar los espacios entre comidas y de elegir comidas más simples, no de pasar hambre. Si en algún momento sientes mareo o debilidad, comes y lo consultas.

¿Qué como en la jornada más liviana?

No hay un menú fijo. Pamela la arma contigo según tu salud, tus gustos, la estación y lo que te indique tu profesional. La idea es que sean comidas simples y suficientes, no una prueba de resistencia.

¿Puedo hacer esta fase si tengo diabetes?

Primero háblalo con tu profesional de salud. Cambiar horarios o cantidades puede afectar tu tratamiento, así que cualquier pausa se decide con su visto bueno. Lo mismo vale en el embarazo, la lactancia o si tomas medicación.

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