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Habitarte

Fase 4

Nutrir sin ensuciar

En esta fase lo que aprendiste se vuelve tu manera de comer. Durante varios meses, con un seguimiento de 90 días, organizas comidas simples y variadas que entran en tu vida real. No hay alimentos buenos y malos: hay un criterio propio que se sostiene.

Por Pamela Altamiranda, coach fisiológica · Revisado el

Dos manos compartiendo una fuente de verduras asadas sobre una mesa.

Varios meses

Llega un día en que armas la cena sin pensarlo demasiado, y lo que antes te costaba ya sale solo. Ya no te estás mudando: vives ahí. En esta cuarta fase del método de Habitarte, lo que fuiste probando se vuelve tu manera de comer.

Para qué sirve esta fase

El objetivo es una forma de comer que se quede contigo porque la construiste tú. No sale de una lista ajena, sino de lo que observaste, probaste y sostuviste en las fases anteriores.

No hay alimentos buenos y malos. Hay decisiones que tienen más o menos sentido según el momento, tu cuerpo y tu vida. Ese criterio es lo que se entrena aquí.

Varios meses, con seguimiento

Esta fase ocupa varios meses, con un seguimiento de 90 días. En la práctica solemos ver que los hábitos de años no se reordenan en pocas semanas: piden tiempo y constancia.

Durante el seguimiento, Pamela Altamiranda, coach fisiológica, sigue cerca mientras los cambios se vuelven costumbre en tu casa. Mira contigo qué se sostiene, qué pide ajuste y qué señales da tu cuerpo. [PENDIENTE: modalidad y frecuencia del seguimiento de 90 días]

Lo que haces

Organizas la semana con preparaciones simples. Planificar, en nuestra experiencia, rinde más que pasar horas en la cocina: unas pocas bases listas resuelven varias comidas.

Priorizas alimentos reales y de estación, orgánicos cuando se puede y poco procesados. Mantienes la variedad de plantas que empezaste a sumar, y sigues con las pausas, el agua, la respiración y el movimiento.

Frente a la bandeja lista para el microondas, vuelves a la cocina simple de antes. Legumbres remojadas, caldos, fermentos caseros y hierbas entran en tu semana sin complicarla.

Y aprendes a comer en tu vida real: en la mesa familiar, en una salida o un día con poco tiempo. Antes de buscar algo que te levante el ánimo, te preguntas qué lo hizo bajar.

Lo que suele aparecer

Suele haber semanas fluidas y semanas en que vuelven costumbres viejas. Muchas personas cuentan que eso no deja de pasar. Lo que cambia es la manera de volver: con menos culpa.

No hay una sensación que tengas que alcanzar. Si notas un malestar que no se va o que te preocupa, consúltalo con tu profesional de salud.

Lo que viene después

No hay una quinta fase. Cuando algo se desordena, puedes volver a Preparar el terreno para observar otra vez con calma. O retomar las pausas de Reposo digestivo, si tu salud lo permite.

Volver a una fase anterior no es empezar de cero. Es usar lo que ya sabes de tu casa. [PENDIENTE: qué ofrece Habitarte al terminar el seguimiento de 90 días]

¿Qué costumbre nueva sientes que ya es tuya?

Preguntas frecuentes

¿Voy a tener que comer distinto que mi familia?

No necesariamente. Esta forma de comer es compatible con la mesa compartida y con las salidas. Hace falta algo de organización, no aislarte.

¿Qué pasa si vuelvo a mis costumbres de antes?

Es parte del camino y no borra lo que construiste. Lo que suele cambiar es la manera de volver: con menos culpa. Si hace falta, se retoma una fase anterior.

¿Qué es el seguimiento de 90 días?

Es el tiempo en que Pamela sigue cerca mientras los cambios se vuelven costumbre. Revisa contigo qué se sostiene, qué pide ajuste y qué señales aparecen.

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